[Inédito] El comienzo en el fin

Background: Esta historia la escribí hace un tiempo largo ya. En algún momento participé en un foro de literatura donde se trataba de disparar la creatividad a partir de una cierta cantidad de palabras o frases determinadas. Una vez hice la prueba de escribir en base a esas frases y lo que sigue es el resultado de ese ejercicio. Explico esto para que se entienda por qué hay frases en negrita 😉

 

A pesar de que me sacudí una y mil veces, seguía siendo evidente que dormí sobre la arena, pero no me importaba, ya nada importaba. En prácticamente un segundo todo cambió. Mi vida dejó de ser como era y de repente estaba sola en un mundo apresurado donde ya no tenía un lugar…ya no pertenecía. Desde el momento en que nos conocimos, él le dio el sentido a mi vida y a todo lo que hacía. Era como si hubiera estado filtrando todo lo bello a través de sus ojos hasta que se convirtió en mi modo de ver la realidad, mejor dicho, él era mi realidad. Un anillo color de luna me acompañaba, y acompaña, todos los días para recordarme cuánto nos amamos y veníamos siempre acá, a esta playa, el día de nuestro aniversario porque fue estando sentados entre estos médanos que me pidió que pase el resto de mi vida a su lado y no queríamos jamás olvidar como nos sentíamos ese día. Lo nuestro fue el amor más puro que alguna vez existió, pero como me dijeron más de una vez, también las flores tienen espinas y esta es una espina que me va a costar sacar. Me va a costar porque no tenía que irse, todavía no…todavía nos quedaban años por delante juntos. Tiempo atrás habíamos empezado a adivinar la ternura que ocultaban los niños y yo estaba esperando que sea hoy para contarle que al fin íbamos a tener el nuestro. Sí, estoy embarazada y ya no se siente tan lindo como el día que lo supe. Él ya no está para alegrarse conmigo ni para cuidarme a diario ni para ver el día que su hijo nazca. Ya no está y sigo sin poder creerlo. Es una cuestión de disciplina acostumbrarme y terminar levantando la cabeza y poner la otra mejilla, pero no va a ser fácil…nunca lo es. Es hora de aferrarme a esos recuerdos que son invisibles y a la vida dentro de la vida. A la vida dentro de mí. Para aquellos que comprenden la vida esto no es más que algo que por alguna razón tenía que pasar, pero yo no puedo verlo así, no quiero. Estoy tan sola como ahora en esta playa pero más acompañada que nunca y tengo que ser fuerte por mi compañía. Tengo que empezar a entregar mi vida por completo a quien voy a hacer nacer, empezando por mantener mi corazón latiendo. Simplemente no puedo darme por vencida cuando es lo que más quiero hacer, no es el momento de bajar los brazos. ¿La vida me quiere destruir? Vamos a ver quién es más fuerte.

[Cita] The Street Lawyer (John Grisham, 1999) II

Hoy me crucé con esto:

“What a waste of time,” Gasko said as he relaxed by placing a cowboy boot on a knee.
“We got a hundred and forty unsolved murders in this city, dope on every corner, drug dealers selling in middle schools, and we gotta waste time on you.”
“Are you trying to interrogate me, Gasko?” I asked.
“No.”
“Good.” He hadn’t bothered with the Miranda warning, and he didn’t have to until he started asking questions.

The Street Lawyer, John Grisham, page 302

Interesante lo de la Miranda warning.

Quedo muy ñoña, no?

5 cosas que no deberías decirle a un traductor

1. No se necesita estudiar para ser traductor, con un diccionario alcanza.
NO. Podría escribir muchas hojas explicando por qué eso no es así. En vez, vamos a algo más práctico. Buscá un texto de un idioma que no sea tu lengua materna, agarrá un diccionario bilingüe y traducilo. Pongo mis manos en el fuego que no vas a poder hacer una traducción que no pueda clasificar como mediocre.

2. En cualquier momento el Google Translator va a hacer desaparecer a los traductores.
¿Me estás cargando? Si alguien me puede explicar cómo una máquina puede reemplazar a la imaginación humana dejo de insistir con que eso no va a pasar jamás. Si bien un sistema automatizado de traducción puede buscar equivalentes directos de palabras en otro idioma, jamás va a poder razonar el contexto en el que se encuentran para saber qué traducción se debe usar. Lo mismo con las frases hechas, ¿de qué manera puede distinguir cuándo se trata de una frase hecha y cuándo no?

3. ¿Cómo que no sabés que significa esta palabra?
Ser traductor no es ser un diccionario. Si bien es probable que tengamos un mayor vocabulario que quien sabe otro idioma pero no es su herramienta de trabajo, eso no significa que tengamos que saber el significado de toooodas las palabras que existan. Si ni siquiera se puede saber el significado de todas las palabras de tu lengua materna, ¿cómo, además, se supone que tenemos que saber los de una segunda lengua?

4. Che, ¿me traducís esto?
Bueno, en realidad que nos ofrezcan trabajo no es algo malo, el problema es que pretendan que les regalemos nuestro trabajo. Si necesitas ayuda con, no sé, digamos 200 palabras, puedo llegar a hacerlo gratis y sin mayor drama. Ahora sí, si me caes con una novela que escribiste en tu tiempo libre ¡olvídalo! Que la gente no pueda apreciar el esfuerzo que conlleva hacer una buena traducción no significa que sea una actividad simple que se puede tomar a la ligera.

5. ¿Tantos traductores en el mundo y traducen así el título de las películas?
Si bien debo admitir que más de una vez pensé lo mismo, hay una sola palabra para explicar esto: marketing. La traducción de un título apunta a lograr que la audiencia meta se interese en el producto, la fidelidad con el original pasa a ser el orejón del tarro generalmente. (A propósito, ¿cómo traduciría nuestro amigo Google esto?)

Tuve que fijarme, la traducción del traductor que va a dejarme sin trabajo es: “eared jar”.

Hay muchas otras, así que si pretenden llevarse bien con alguien de este fabuloso sub-género de los seres humanos tengan cuidado. 😛 Otro día hago otra listado para intentar educar a mis lectores (?)

[Cita] The Street Lawyer (John Grisham, 1999)

Venía leyendo en el colectivo The Street Lawyer y me crucé con unos párrafos que me dieron ganas de compartir. Supongo que las ganas pasan porque ayuda a bajar un poco a la realidad (¡ey! será ficción pero más real que un libro de teoría es) esas cosas con las que nos machacan la cabeza en la facultad.

As with any lawsuit, there were a number of ways to proceed with our action against the defendants. There were three of them–RiverOaks, Drake & Sweeney, and TAG, and we did not expect to add more.
The first method was the ambush. The other was the serve and volley.
With the ambush, we would prepare the skeletal framework of our allegations, run to the courthouse, file the suit, leak it to the press, and hope we could prove what we thought we knew. The advantage was surprise, and embarrassment for the defendants, and, hopefully, public opinion. The downside was the legal equivalent of jumping off a cliff with the strong, but unconfirmed, belief that there was a net down there somewhere.
The serve and volley would begin with a letter to the defendants, in which we made the same allegations, but rather than sue we would invite them to discuss the matter. The letters would go back and forth with each side generally able to predict what the other might do. If liability could be proved, then a quiet settlement would probably occur. Litigation could be avoided.

(The Street Lawyer, John Grisham, 1999. Pages 273-274)

[Libro] The Confession (John Grisham – 2010)

An innocent man is about to be executed.

Only a guilty man can save him.

For every innocent man sent to prison, there is a guilty one left on the outside. He doesn’t understand how the police and prosecutors got the wrong man, and he certainly doesn’t care. He just can’t believe his good luck. Time passes and he realizes that the mistake will not be corrected: the authorities believe in their case and are determined to get a conviction. He may even watch the trial of the person wrongly accused of his crime. He is relieved when the verdict is guilty. He laughs when the police and prosecutors congratulate themselves. He is content to allow an innocent person to go to prison, to serve hard time, even to be executed.

Travis Boyette is such a man. In 1998, in the small East Texas city of Sloan, he abducted, raped, and strangled a popular high school cheerleader. He buried her body so that it would never be found, then watched in amazement as police and prosecutors arrested and convicted Donté Drumm, a local football star, and marched him off to death row.

Now nine years have passed. Travis has just been paroled in Kansas for a different crime; Donté is four days away from his execution. Travis suffers from an inoperable brain tumor. For the first time in his miserable life, he decides to do what’s right and confess.

But how can a guilty man convince lawyers, judges, and politicians that they’re about to execute an innocent man?

Fuente

Con el tiempo van a descubrir que soy una gran fanática de John Grisham y sus novelas legales. Mi novio es muy consciente de esto, y por eso, para mi cumpleaños, me regaló el libro “The Confession“.

Para mucha gente Grisham es un autor “pochoclero”; escribe novelas que lo entretienen a uno sin dejarle mucho en qué pensar. Sin embargo, esta vez tengo que disentir con esa definición: en esta novela, Grisham nos lleva de paseo por Texas y su tradición de mano dura y pena de muerte sin clemencia.

Logra que el lector se involucre en la historia y sienta que está ahí, sentado al lado de la madre de Donté Drumm mientras reza que pase un milagro y su hijo sea liberado. Uno se siente tan involucrado y tan cercano a los personajes que siente lo mismo que ellos sienten. Sin embargo, además de disfrutar un paseo imaginario uno se queda con la pregunta latente de “¿la pena de muerte debería ser abolida?”.

Esta novela es una fuerte crítica a la policía corrupta y al sistema judicial que sólo piensa en cerrar casos para demostrar que trabajan, sin considerar el daño que pueden hacerle a personas inocentes.

Terminar este libro me dejó con una sensación de vacío durante unos días, lo disfruté tanto que dar vuelta a la última página me entristeció. Que un autor pueda lograr esto, hace que se merezca todo mi respeto y no dude ni un segundo en recomendar que lo lean.

[Inédito] Perdida en mi misma

Que cosa, ¿no? Al final del día no somos nada, no somos nadie. Para algunas religiones somos simplemente una expresión de un Dios, parte de un todo y a la vez de un nada, para algunas personas somos parte de un mayor plan, para alguien somos el mundo, y más de una vez, para nosotros mismos no somos absolutamente nada. ¿Qué somos?; ¿de dónde venimos?;¿ a dónde vamos? No lo sé, así como vos no lo sabes, ni ella, ni él, ni una religión, ni un libro ni un nada.. A veces vemos pasar la vida como si estuviéramos sentados en el costado viéndola pasar. Como si cerráramos nuestros oídos, pudiéramos ver a todos gritando, corriendo, viviendo..pero no escucháramos nada. Como si todo fuera un largo sueño en donde vemos que las cosas pasan pero no somos más que observadores. Como si no fuéramos dueños de nosotros mismos. Nunca te pasó de estar en un lugar y pensar “¿cómo llegué acá?”. O bien cuando esperamos mucho tiempo algo y no podemos creer cuando el día que tan lejano se veía está acá, o ya pasó. “La vida es aquello que pasa mientras uno está ocupado haciendo planes”, “la vida es como una caja de chocolates (¿o bombones?), uno nunca sabe lo que le va a tocar”..¿cuántas frases famosas tratan de explicarnos lo que se supone que hacemos día a día? Algunas pueden ser verdad para mí pero una falacia para vos..es todo tan subjetivo pero a la vez es todo lo mismo. En algún momento las vidas de todos se cruzan, se parecen, se acercan, se asemejan….al final por ahí no somos tan únicos pero cómo llegamos “al final” nos hace diferentes. Desde que empecé con esto hasta ahora creo que me contradije un par de veces, aunque no voy a cambiar nada porque muestra lo que pasa, lo que pienso, lo que siento. Esto es mi mente muchas veces, un caos, una contradicción..al final del día a veces ni yo sé donde estoy parada o lo que pienso. A todo esto…¿por qué todos a mi alrededor gritan? ¿por qué están todos enojados?…

-Vamos, ya terminó -fueron las palabras que me sacaron de mi transe.

De repente volví a estar en una cancha llena de gente gritando, sentada junto a mis amigos sintiendo que no estaba ahí realmente. “Tengo que dejar de perderme en mis pensamientos”, murmuré mientras saliamos.

[Inédito] Impulso

Una buena canción puede ser disparador para muchas cosas: para olvidar, para recordar, para soñar… Aunque diría que especialmente para recordar. Cuando escucho estas canciones con los ojos cerrados me acuerdo de todo lo que fue, de todo lo que creí iba a ser, de todo lo que me llevó hasta acá  y no entiendo…

Mucho tiempo luché para seguir adelante y olvidarme de todo pero siempre hay una canción que me tira para atrás y me hace sangrar las heridas como el primer día. Lo que siento me confunde: ¿realmente todo terminó o simplemente está escondido bajo la alfombra?

Me dijeron tantas veces que todo iba a estar bien que lo creí, pero tal vez jamás me dijeron la verdad.

¿Por qué? ¿Puede alguien explicarme? El luto termina me dijeron. ¿Me dijeron o me mintieron?

En mi interior el tiempo paró mientras la lluvia caía sobre la tierra. Todo fue tan profético ese día: mientras el cielo se cerraba tu corazón dejaba de latir; y mientras  yo lloraba, la lluvia se encargaba de tapar la verdad. Ya nada sería igual y por más que quiero vivir como si nada, la maldita música me recuerda que sólo con vos puedo ser feliz.